
El día 24 de Abril y previa convocatoria a las familias de los niños que este año harán su primera Comunión, se reunieron en el templo Parroquial a las 5'30 de la tarde para vivir la experiencia comunitaria del amor de Dios que en Cristo su Hijo, rico en Misericordia nos perdona de todo lo que hicimos mal y de todo lo que dejamos de hacer por apatía, desgana, etc.
El Párroco improvisó una pequeña procesión que partía del atrio yendo los niños en doble fila hasta los bancos en donde los catequistas los iban colocando. Al final de la Procesión un niño portaba un Crucifijo de mediano tamaño con otros dos niños que portaban cirios encendidos hasta el Altar Mayor.

El Párroco hace una relación lo más breve posible de esas cosas que los niños deben pedir perdón al Señor y de algunas peticiones que ayuden a dimensionar el acto penitencial que prepara a la recepción del Sacramento de la Eucaristía.
Al finalizar el acto cada uno de los niños y niñas que llevaban un clavel rojo los fue llamando desde el Altar Mayor el Párroco y dejando los claveles en jarrones debidamente preparados besaron al Crucifijo como manifestación de perdón y de amor.
Como en años anteriores, terminada la ceremonia religiosa, bajamos a los patios de nuestro centro Parroquial donde habíamos preparados en unas mesas bocadillos y chucherías que en un ambiente festivo compartimos entre los niños y con los familiares que les acompañaron.
Una experiencia que en el futuro se puede todavía mejorar mucho porque está comprobado el efecto tan positivo tanto para los niños como para los familiares que los acompañan.
Aquí adjuntamos algunas fotos de ese acto tan entrañable.